viernes, 29 de marzo de 2013

Noche de luna llena

Érase una vez un niño llamado Tom. Él quería ser astronauta de mayor, pero su padre quería que fuese pastor como él.

Un día al mes Tom sacaba a pasear a las ovejas. Las llevaba a un sitio precioso, un lago. En el lago solía haber cisnes y un botecito para atravesarlo. Alrededor del lago había una bonita pradera de hierba suave y varios manzanos. Tom solía tumbarse en la pradera, mientras las ovejas pastaban.

Ese día Tom se encaminaba hacia el lago, como todos los meses. Se tumbó en la pradera y soltó a las ovejas. Como había dormido poco, a Tom se le entrecerraban los ojos y antes de dormirse por completo echó una ojeada a la luna, que estaba llena.

A la noche soñó que era astronauta en la NASA y que subía a un cohete a cuadros y se sumergía en el inmenso espacio, negro como la noche. También soñó que su cohete orbitaba alrededor de la luna.

En su sueño él alunizaba en una cápsula y daba los primeros pasos del hombre sobre la luna.

Entonces despertó y pensó que había sido el sueño más bonito que había tenido nunca.

Cuando despertó aún era de noche, pero debía volver a casa ya, porque su padre le estaba llamando.

Antes de irse se dió la vuelta y miró hacia el cielo y le pareció que la luna le guiñaba el ojo.


                       FIN



                                                                     

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